Rugby: la entrenadora Marta Lliteras (CR Majadahonda) declara que le encanta “ligar” ingredientes deportivos en un equipo de hombres

JORGE RUBIO. “Soy una ensalada difícil de definir, es esa falsa humildad que estoy deconstruyendo en los ambientes masculinos que me muevo. Voy a hacer el ejercicio básico de inseguridad cotidiano, soy Licenciada en Ciencias Políticas de la Administración; Máster en Gestión y Dirección en Recursos Humanos; jugadora internacional de la Selección Española de Rugby; Campeona de Europa; seleccionadora Balear; Directora deportiva del C.R. Majadahonda (hasta hace unos días); en 2017: premio Fútbol por la Igualdad; ciudadana destacada mallorquina y Mejor técnica Balear en la Gala del Deporte. Y antes de que se me olvide, pin olímpico Río 2016″. Y es que la revista de la web AMDP de mujeres deportistas en la que entrevista a la entrenadora balear-majariega sugiere: “esta es su propuesta para ligar. Bienvenida a la ligazón”. Se refiere a los elementos deportivos, claro. Y por eso titula su artículo: “Me encanta ligar”. Veamos el qué y con quien.

Con estas palabras se describe la entrenadora del equipo Masculino del CR Majadahonda Marta Lliteras. Una semblanza desenfadada y muy personal realizada en la web de la Asociación para Mujeres en el Deporte Profesional (AMDP) en la que la deportista destaca que practicar deporte entre hombres no le supone prejuicios de ningún tipo y por eso juega intencionadamente con la ambigüedad y declara: “me encanta ligar“. Y es que no se refiere a las relaciones sentimentales sino a las deportivas: “No quiero que nadie nos escoja por ser mujer, los muchachos a los que entreno del Club de Rugby Majadahonda lo tienen claro: lo único que quieren es una persona que esté capacitada, que les haga divertirse y les contagie la pasión por el deporte qué hemos elegido. Estoy convencida que ligar ingredientes pueden hacer brillar esa mezcla“. A continuación reproducimos el resto de esta singular autobiografía deportiva realizada por Marta Lliteras.

“Actualmente soy cofundadora de All&Go; autónoma; empresaria; experta en innovación deportiva y entrenadora de un equipo sénior masculino de rugby. No tengo 200 años, sí 34, con brackets, despeinada y fuera de mi isla resido en Madrid. Mi transversalidad en todo mi recorrido y mi gasolina es contribuir en mi entorno a la igualdad efectiva entre hombres y mujeres en el ámbito deportivo y me chifla lo que hago. He estado federada 23 años y 11 entrenando equipos. Me ha costado entender qué los obstáculos que he ido encontrando y por mi carácter los traducía siempre como retos. No es por mi modalidad deportiva esas barreras, sino que mis compañeras de profesión de otros deportes les resuena la misma canción. He superado el mito de ochocientos quilos de responsabilidad en mis hombros de ser una superwoman, de ser pionera, luchadora, fuerte, me cansé y decidí apostar por lo que me definieron una vez liderazgo vulnerable. Me dolió, ahora me encanta. Mostrarme cómo soy y no tener que ejercer un rol en el que no me siento cómoda y para el que no sirvo. Me gusta escuchar, mirar, observar y disfrutar, ¿qué puedo aportar?. Amo sacar el talento individual y sumarlo al colectivo”, relata.

“Me cuesta enfadarme y reaccionar con inmediatez a actuaciones autoritarias por parte de gente que está por encima de mi, estoy deconstruyendo de a poquito a aflojar mi auto exigencia, esa ineficiencia de la ser la entrenadora perfecta, porque cuando más aprendo es cuándo me equivoco, cuando me expongo, cuándo decido alzar la voz y no ser políticamente correcta o la actriz secundaria por excelencia. Llegué a un punto de estancarme y tener más hambre y empecé a ofertarme para emprender mi viaje de llegar a lo más alto que pudiera y arrimarme a eminencias que en mi deporte son mayoritariamente hombres. Las busqué primero a ellas, pero mis modelos de entrenadoras potentes lo están dejando, o están en otros planos aunque cerca del rugby por maternidad, por frustraciones, por cansancio, por horarios, por no remuneración, falta de reconocimiento, de ofertas… ¿alguna víctima en la sala?. Reflexionemos. Afiliarme a la Asociación de Mujeres y Deporte Profesional me ha facilitado una ventana como hace un mes me lo dio participar en el Primer Foro Mujeres Que Marcan, poniendo medios para ser altavoz y poder encontrar estrategias de afrontar situaciones comunes a muchas”, prosigue.

El equipo sénior masculino del CR Majadahonda que entrena Marta Lliteras

Y concluye: “He venido a acompañar un escenario cada vez más optimista, quedan muchas defensas que atacar para que la mujer este dentro de los staffs cómo un hecho normalizado, estamos en ello. No quiero que nadie nos escoja por ser mujer, los muchachos a los que entreno del Club de Rugby Majadahonda lo tienen claro: lo único que quieren es una persona que esté capacitada, que les haga divertirse y les contagie la pasión por el deporte qué hemos elegido. Estoy convencida que ligar ingredientes pueden hacer brillar esa mezcla. Ser integrante la Comisión de Técnicas Nacional de AMDP hace qué nos encontremos profesionales que hablamos el mismo idioma, empatizamos las dificultades que acarrea estar en esferas masculinas por el momento y poder compartir anécdotas, soluciones o buenas prácticas de clubs pioneros pueden hacernos crecer o no sentirnos tan solas. El poder de asociarse tiene unas ventajas maravillosas que nos hace seguir construyendo un camino que juntas es mucho más enriquecedor y satisfactorio, y ya verás lo que puede evolucionar involucrar a muchos hombres valientes que piensan como nosotras“.

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