“Mariscada” histórica del Rayo Majadahonda en La Coruña y “queimada” del Depor

ZACARÍAS M.-MAÍLLO. “Rayo Majadahonda, El Idilio Continua” sería mi titular para el sensacional partido ante un grande de primera como es el Deportivo de La Coruña, que salió de su propio estadio entre pañuelos y pitos de protesta. Los de Iriondo dominaron de principio y confirmaron el excelente momento de juego del equipo, liderado por un enorme Fede Varela y por el siempre eficaz Aitor Ruibal, que marcó de nuevo dos goles de oro. Quién nos iba a decir a los majariegos que íbamos a disfrutar de esta manera con nuestro Rayo, recién ascendido in extremis, en el último minuto, con aquel histórico gol frente al Cartagena, que desencadenó el éxtasis en el Cerro del Espino. Pues ya no es éxtasis, es confirmación de un equipo solvente, que mezcla oficio y juventud, dirigido por una persona tranquila y sensata como es Iriondo y liderado en el campo por un vibrante e innovador Varela. Decía Churchill que “ante la victoria, generosidad; ante la derrota, altivez; y ante la batalla, decisión”. Y el Rayo tuvo de todo: jugó con decisión, sin complejos, y ganó con caballerosidad, sin perder el oremus, sin dilapidar el tiempo y sin simular situaciones. De la misma forma que cuando ha perdido, lo ha hecho con la mirada alta y digna.

Zacarias Maíllo

Los vecinos de Majadahonda debemos estar orgullosos de nuestro equipo. El Rayo jugó como piensa Iriondo, con tranquilidad, sin complejos, con seguridad y con la dignidad de un equipo recién ascendido que toca la pelota magistralmente, profundiza cuando tiene oportunidad y no tiene miedo al riesgo. Las estadísticas lo dicen todo: 6 remates a puerta del equipo majariego frente a 2 de los locales y 43% de efectividad frente al 13%. Curiosamente la posesión estuvo bien repartida e igualada entre ambos equipos y únicamente tenemos que destacar como malas noticias las lesiones de nuevo de Carlitos y de Oscar Valentín. El Deportivo de La Coruña agotó muy pronto su determinación de ganar el partido ya que a partir del minuto 15 comenzó el festival rayista, que paso a paso fue haciéndose con el timón del encuentro, bajo la batuta del director de orquesta Fede Varela, que sabe tocar todos los instrumentos, e inclinando con claridad la balanza hacia el lado visitante. Tan es así, que se puede afirmar sin ninguna duda que los de Iriondo cerraron el primer tiempo con 20 minutos de auténtico baño y que el Depor salió indemne de milagro. Los pitos de los aficionados gallegos en el descanso atestiguan la debacle de los del cuestionado Natxo.

El equipo local intentó enderezar el partido al dar entrada a Vítor Silva por el inoperante Vicente, pero no solo no cambió nada, sino que el Rayo dejó de perdonar, pasó al ataque con decisión y, en el minuto 52, tras un pase en profundidad del genio Varela, Aitor Ruibal cruzó el balón con rosca fuera del alcance de Dani Giménez. Fue un gol ‘made in Ruibal’, idéntico al que marcó en Gijón, obra de un joven y talentoso delantero con un futuro impredecible. El Depor naufragaba en su propio estadio y ante su propia afición ante el despliegue de fútbol del Rayo Majadahonda y lo que hasta entonces había sido una auténtica tortura se tornó en melodrama con el segundo gol de Ruibal, que recibió un balón en contraataque al borde del área, como en su primer gol, donde le gusta, para chutar con fuerza esta vez al palo corto del portero gallego.

En resumen, queda demostrado empíricamente que con liderazgo, una buena dirección, un equipo unido, con seguridad, decisión y sin miedo al riesgo, las empresas se consiguen y los objetivos, por muy difíciles que se nos antojen, se alcanzan. Qué casualidad, conceptos deportivos que se echan de menos en la política, especialmente en la local, y que, de alinearse, permitirían sin duda una conexión invencible de cara a la próxima temporada. Tal vez, de cara a las próximas elecciones, estos valores deportivos sean adoptados por nuestros representantes y equipo y ciudad, Rayo y Majadahonda, consoliden este idilio que nos permita a todos soñar y llegar muy lejos.

Gregorio Mª Callejo

GREGORIO Mª CALLEJO. “El Butano Mecánico toma Riazor”. El Rayo Majadahonda, un equipo pequeño que lleva casi toda su historia bregando en campos de tierra, aniquiló al histórico Deportivo de la Coruña en su estadio. Un acontecimiento para nuestra ciudad. A la exhibición de Aitor Ruibal (que se ha convertido en un delantero gigantesco) se añadió una primera parte primorosa de Fede Varela y algo a lo que no estábamos acostumbrados: una solvencia defensiva desconocida. El trabajo de los Luso, Morillas, Óscar etc debe ser reivindicado como una parte esencial de esta victoria histórica. Victoria que pudo incluso ser más sangrante. Sólo las lesiones, acabar con diez y un cierto decaimiento físico en la segunda mitad (muy visible en Héctor y Enzo) impidió que el Rayo no venciera de un modo escandaloso. Suele ser frecuente que cuando ganamos un partido las críticas aficiones rivales atormenten a los suyos diciendo algo del estilo “perdemos, y encima contra el Majadahonda”. Hoy, por mucho que critiquen a los suyos, deberían mostrar admiración por un equipo que durante muchos minutos hizo el mejor fútbol que se puede ver en Segunda División.

Es verdad que el Depor estuvo mal. Rematadamente mal. Apenas creo peligro y no tuvo ninguna paciencia para intentar acabar las jugadas de un modo racional. Se perdió en centros irrelevantes sobre el área. Comenzó atacando con cierta solvencia, presionando al Rayo para evitar que tocase, pero poco a poco a base de toque, toque y más toque combinado con salidas muy veloces, el Rayo fue incomodando al Depor. Fede Varela hacía lo que le daba literalmente la gana, regateaba, penetraba, centraba, volvía a tocar… y fueron llegando las ocasiones. Enzo se precipitó con una volea sin portero, Ruibal intentó una vaselina, Héctor remató con mucha intención… la primera parte era del Rayo, que se fue a vestuarios con música de viento para los coruñeses.

Al comienzo de la segunda, y con la misma tónica, Ruibal, tras un pase magistral de Óscar, marcó un gol parecidísimo al primero de los de Gijón. Y ahí pareció terminar ya el partido. Un Depor descompuesto no conseguía hacer peligro, y el Rayo salía a la contra como le placía. De nuevo Ruibal anotó otro gol fabricado por él mismo. Recibió, miró, vio el lado de la portería más conveniente y ahí la puso. Esa es la diferencia entre el delantero bueno y el delantero excelente. Rubial lleva ya varios goles que salen prácticamente de la nada. Él para, mira y coloca. No necesita más. En Almería sus goles tienen el copyright de Fede Varela, que se los dio masticados. Hoy los construyó él desde posiciones no demasiado determinantes. El chico que vino de Cartagena y que las primeras jornadas nos llenó de dudas se ha comido con patatas nuestra inicial desconfianza y es uno de los jugadores favoritos de la Grada del Cerro.

Había entrado Carlitos por Manu y entonces ya el Rayo comenzaba a parecer (no exagero, hubo varios minutos así) al Barcelona de Guardiola. Los jugadores del Depor, descuajaringados, corrían detrás del balón que tocaban con toda comodidad los Carlitos, Iza, Fede y Óscar. Pero como casi siempre, un reguero de lesiones empezó a golpear al Rayo, y Oscar y Carlitos (ojalá no sea grave lo del gaditano) tuvieron que marcharse. Y así el partido languideció entre la seguridad defensiva del Rayo, la inoperancia del Depor y la dificultad final para hilar más contragolpes. Ruibal fue masacrado por una entrada que dio lugar a una falta peligrosa y mientras moría el partido, los aficionados que estaban en casa mandaban por redes sociales fotos con la imagen del marcador o afirmaban estar llorando. Los que estaban allí ondeaban la pancarta de un peña del club y mostraban sonrisas de pura felicidad. Parecían decir a los jugadores aquello que decía Bowie al final de su maravillosa “Rock and Roll Suicide”: “Give your hands, because you are wonderful”, y se quedaron para siempre en su corazón y en su memoria con una tarde histórica, la tarde en la que once semáforos naranjas que deslumbraban los ojos bajo el sol de Galicia tomaron Riazor, la tarde en la que el Butano Mecánico no dio la alegría más grande de nuestra humilde historia.

Alberto Díaz

ALBERTO DIAZ. “Los jugadores huelen a sencillez y reflejan un brillo especial: El juego es como una consonante y el triunfo como una vocal”, serían mis titulares para un partido a priori muy complicado al tratarse el rival de un equipo muy sólido y con mucha historia. En los primeros 20 munutos transiciones rápidas del equipo gallego y por los majariegos, a partir de ese minuto, el equipo empieza a coquetear con la pelota y se empieza a gustar. Crece el ritmo por ambas partes y se eleva la emoción. En esos minutos hay un líder absoluto que no es otro que Fede Varela y eso hace que todo el equipo se sienta como en casa. En esos instantes el Depor estaba totalmente superado en todas sus líneas, la ausencia de Verza se notaba en algunos momentos pero Oscar Valentín le suplía con mucha coherencia. Los minutos finales del rayito fueron espectaculares y con muchísimo criterio. Desde luego parece el Ajax de nuestra liga, sin ninguna duda. Increíble primera parte por escandalosamente espectacular.

En la segunda parte se incorpora Carlitos, que sustituye a Manu del Moral. No sabíamos a qué se debía el cambio pero el maestro Iriondo tendría sus porqués. En el minuto 7 pase magistral de Oscar Valentin al hueco y golazo de Aitor Ruibal que define con una auténtica delineación. Fantástico. A partir de ese momento empieza a apretar el Depor de lo lindo, insiste y tiene tiempo por delante, pero Carlitos absorbe la responsabilidad del equipo y consigue solidificar el centro del campo. Continuan sometiendo los gallegos a una irrespirable presión pero un nuevo látigo de Aitor Ruibal en el minuto 25, con una contra rapidísima con Luso que rompe la linea, termina definiendo Aitor como un auténtico crack. Seguimos teniendo muy buenas sensaciones con un gran planteamiento del equipo visitante aunque nos quedamos helados con la retirada forzosa de Carlitos. Esperemos que se quede en un susto. Y en los últimos minutos nuevo arreón del Depor, pero el Rayito, con mucho oficio, supo prolongar la agonía deportivista. Magnífica victoria que acerca aun más la permanencia del Majadahonda en la Liga 123. MVP: Aitor Ruibal y Fede Varela. Mención especial a todo el Rayo. Del Depor, ninguno, muy desatinado y fuera de lugar.

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