El Rayo Majadahonda vuelve en Oviedo a su hábitat natural de la 2ª B (4-3)

ZACARIAS MARTINEZ-MAILLO TORIBIO. Fiel a su filosofía, Iriondo puso en el terreno de juego a tres defensas centrales (Morillas, Verdés y Morillas), con dos carrileros (Iza y Varela, en sustitución de Benito), dos medio centros defensivos (Verza y Valentín), Fede Varela como creador de juego y los delanteros Héctor y Ruibal. Es decir, en principio equipo controlador de toque y pase corto. Así fue en los primeros minutos de juego, en los que la alternancia en la posesión del balón fue la tónica general, si bien fue el Rayo el equipo que más veces llegaba a puerta, eso sí, sin mucho peligro, salvo en dos ocasiones del reaparecido Ruibal, una en el minuto 4 tras centro de Fede Varela pero se le cruzó in extremis la defensa y otra en el 21 que rechazó el portero asturiano. Todo presagiaba que, a pesar del planteamiento, el equipo majariego iba a jugar con más profundidad y verticalidad que de costumbre. Así, en el minuto 26 llegó el golazo de Francisco Varela en un saque de falta con la izquierda que se coló por la misma escuadra del portero asturiano Herrero. Los minutos se sucedían y los de Iriondo desplegaban un juego más parecido a la primera vuelta que al desastroso final de la segunda. Sin embargo, en el minuto 41 empató el Oviedo por medio de Johannesson que chutó casi a placer desde dentro del área pequeña tras una sucesión de fallos y titubeos de la defensa del Rayo, incapaz de sacar el balón ante la menor presión del equipo local.

Zacarias Mtnez-Maíllo

Concluyeron los primeros 45 minutos en un Carlos Tartiere casi vacío como consecuencia de la incesante lluvia y de la cuestionada decisión de jugarse un martes a raíz del fallecimiento en accidente de tráfico del jugador José Antonio Reyes. Tras el descanso, los equipos saltaron al terreno de juego sin cambios, lo que era comprensible en los locales y no tanto en los visitantes, que necesitaban ganar sí o sí, si querían optar al menos al milagro de la permanencia. Ya desde los primeros minutos del segundo tiempo pudo verse como el Oviedo era el equipo que controlaba el balón y, así en el minuto 52 Cantero salvó al Rayo del segundo gol con un paradón tras chut de Omar Ramos desde el lado izquierdo del área.

Iriondo no tuvo otro remedio que sustituir por lesión a Fede Varela por el delantero Dani Romera en el minuto 57. Se antojaban por tanto unos minutos extraños, con tres delanteros natos, Héctor, Ruibal y Romera, pero sin centrocampistas creativos que les sirvieran de balones. Así fue. El Oviedo controlaba el tiempo del partido y, prácticamente sin esfuerzo, tocaba el balón bajo la mirada impotente de los majariegos. Transcurrían los minutos y el aciago destino del Rayo se hacía cada vez más visible. Sin embargo, contra todo pronóstico, fue el delantero Héctor Hernández en el minuto 68 quien marcó de fuerte cabezazo que entró pegado al palo tras el saque de un córner. La esperanza regresaba. Y en el 71 Romera marcó en un fulgurante contraataque que salvó la media salida del portero ovetense con un chut seco pegado al palo.

Poco duró la alegría, ya que en el 80 el Oviedo marcó su segundo gol en una volea de Carlos Hernández desde el borde del área pequeña, una vez más con una defensa rayista incapaz de despejar un balón con una cierta seguridad. Con el 2-3 favorable a los visitantes, los últimos minutos se hicieron interminables para los de Iriondo, con un Oviedo volcado al ataque contra una dubitativa y agotada defensa. Así, Joselu empató el encuentro en el minuto 80 solo en el segundo palo ante la despistada defensa majariega. Luego fue todo un correcalles hasta que el Oviedomarcó su cuarto gol en un contraataque de Joselu solo contra Cantero. El desastre quedó consumado. El Rayo vuelve a su medio natural que no es otro que la Segunda B, porque ni ha sabido mantener el colchón de puntos obtenido en la primera vuelta ni tampoco ha sido capaz de ganar en casa frente al descendido Córdoba ni de impedir que el Oviedo le marcara tres goles en apenas diez minutos. Tiempo habrá para hablar sobre las causas de este descenso pero con seguridad habrá que abordar tanto las deportivas como las de dirección.

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