Mis relaciones “secretas” con el Rayo Majadahonda (I): el presidente Enrique Vedia Pesquera

J. Federico Mtnez y Vedia Pesquera en la Tertulia del Verde Oliva con el presidente del Club Puerta Madrid de Majadahonda, que posee otra popular escuela de fútbol

J. FEDERICO MTNEZ. Cuando uno era joven y de naturaleza ingenua (la “primera ignorancia” que decía Cervantes) nunca llegué a entender del todo bien por qué en el gremio algunos decían que un periodista adquiría más valor por lo que calla que por lo que publica. No obstante, a medida que uno avanza en edad, descubre cómo toma más veracidad el aserto. Sujetos además a cláusulas éticas y legales de confidencialidad de las fuentes, salvaguardadas por la Constitución, y que imperan al igual que para los sacerdotes, los abogados o los médicos, he sido testigo casi diario en los últimos 15 años de todo lo que acontecía en la entidad/club Rayo Majadahonda. De ahí que conozca al dedillo a todos los personajes de esta farsa, sus relaciones, sus fortalezas y sus debilidades. Los he visto ir y venir, subir y bajar, llorar y reir, cuando eran Don Nadie y cuando fueron Don Todo. Uno de esos personajes es Enrique Vedia Pesquera y el otro Antonio Iriondo Ortega. Hay muchos más y todos merecerían su análisis y biografía en el futuro libro de historia del Rayo Majadahonda, pero voy a centrarme en ellos en dos artículos por ser ahora los más relevantes y de mayor actualidad. Cojan la capea y prepárense los recortadores, afilen las espadas y corran los espontáneos en los comentarios porque ahí va el primer toro.

Sócrates

Me piden varios lectores, en público y en privado, que cuente “todo lo que sé” de Enrique Vedia y que “dé nombres”. Solo sé que no sé nada, dicen que dijo Platón de Sócrates, homónimo de aquel inteligente mediocampista brasilero. Recuerdo muchas conversaciones a la salida de sus entrenamientos, otras tantas telefónicas, en las gradas y en los bares, en los desplazamientos y en casa, en la Oliva y en el Cerro. Sobre fútbol –pasión compartida– él por oficio y beneficio y yo por ocio y entretenimiento, pero también divagaciones sobre otras cosas, nunca música o literatura, por cierto. El conoce todas las mañas del fútbol pero solo reconoce un defecto: no recuerda nada de lo que ha dicho o ha hecho. Yo al revés, es mi única virtud: me decía Juan Goytisolo que la mayoría de los mortales tiene mala memoria, los poetas no. Y por eso solo suelo hablar de lo poco que sé y no de lo mucho que no sé.

Podría hablar de mucho más, pero ahora resulta que me ocurre como a él, que no me acuerdo de nada. De la conversación con Vedia (delante de testigos, incluida su esposa, Eva Hermida) cuando se iba a jugar el primer play off contra el Racing de Santander y de lo que pensaba hacer el presidente (o hizo, ya eso se me escapa, salvo el resultado) con ese partido. Del “Caso Negritos” de Jesús Gil, que le llevó a Vedia ante la Audiencia Nacional y casi le cuesta un disgusto, según propia confesión. De las “primas” a los jugadores por los dos ascensos y los dos play off, quien, cuanto, cuanto, donde y como se dieron, según cuentan varios ex jugadores… Podría hablar de las razones de todos los fichajes y de todas las bajas (entrenadores y jugadores). De los intermediarios y de las agencias de futbolistas. Del intento de compra/venta del partido de vuelta del Cartagena. De los viajes del mandamás al Perú y del dinero que vuela de Mexico… El problema es que no me acuerdo de absolutamente nada, doctor.

Asamblea de Socios  (imagen del club)

Por eso me asombra que el verdadero “innombrable”, al que nadie osa hacerle frente, haya logrado que todos prefieran irse antes que llevarle la contraria o desenmascararlo. Y ahora se convierta en un dictadorzuelo más (40 años lleva) con la conversión de un club señorial en una Sociedad Anónima Deportiva. El botín son 3 millones de euros que ya tiene en el banco, a plazo fijo, sin rendir cuentas a nadie. Con la SAD serán suyos en sueldos y bicocas. Lo comido por lo servido, suele decir. Entre ellas el gran secreto: ¿que ha pasado con el contrato por el que  el club debe cobrar el 8% de los traspasos que haga el At. Madrid con jugadores formados en la cantera del Rayo Majadahonda?. Nadie salvo él y su secretario Casto Gallardo lo han visto y convendría que se le entregara a la Junta Directiva para no hacerla cómplice de ningún desaguisado y a la Asamblea de Socios para que pueda estudiarlo. Con el club como está ahora tendría que rendir esos documentos y números a socios, técnicos municipales y concejales (las instalaciones son del Ayuntamiento). Si logra convertir el club en Sociedad Anónima Deportiva (SAD), algo que ya no es necesario tras el descenso y en lo que se ha empecinado por no se sabe que oscuras razones, ya solo tendrá que dar explicaciones a su Consejo de Administración (compuesto por el tridente, sus diez nietos a los que quiere hacer accionistas y los Arribas). No es problema de memoria sino de desmemoria:

Quevedo por Van der Hamen/Velázquez

“No he de callar por más que con el dedo, ya tocando la boca o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo. ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?”, escribió Quevedo en su epístola satírica y censoria contra las costumbres de los castellanos, escrita a Don Gaspar De Guzmán, Conde de Olivares, en su valimiento. El problema no soy yo sino que parece que ahora a la mayoría de los socios se les ha despegado el esparadrapo de la boca y están dispuestos a decir ¡basta ya!. Quieren explicaciones, están hartos de ninguneos y de abusos de poder. Los arribistas de los Arribas todo esto lo desconocen. Dios los cría y ellos se juntan, por eso Iriondo dimitió. Con este artículo sello por ahora mi boca. A buen entendedor… Mañana: Mis relaciones “secretas” con el Rayo Majadahonda (y II): el entrenador Antonio Iriondo.

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