Vedia quiere accionistas antes que socios: “Los del Rayo Majadahonda caben en una furgoneta”

MANU RAMOS. El periodista Alejandro Martín recoge en El País unas declaraciones del presidente del Rayo Majadahonda cuyo relato comienza así: “Minuto 96 y medio. El Rayo Majadahonda anota ante el Cartagena el gol que le supone su ascenso a LaLiga 1|2|3. El primero de su historia. Su presidente, Enrique Vedia, celebró ese instante, claro, aunque ahora que ha pasado un año recuerda cómo a los diez segundos de aquel histórico tanto la alegría se tornó en preocupación: “Me quedo sin vacaciones”, pensó. Jugar en la división de plata, la sexta mejor competición futbolística mundial, emitida en 160 países, incrementa la visibilidad y las posibilidades de crecimiento de cualquier equipo. Pero también obliga a una transformación radical para cumplir con todos los requisitos que exige el estar entre los 42 mejores. Es la situación que ahora afronta el Fuenlabrada CF, otro equipo de Madrid novato en la categoría”.

“Nuestro primer problema en nuestro campo, el Cerro del Espino, fue la iluminación”, cuenta Vedia. “Para que pudiera televisarse un encuentro en óptimas condiciones necesitamos una potencia varias veces superior a la que teníamos”. Las cuatro torres con faros led (LaLiga les aconsejó esta variedad por ser menos contaminante) de 30 metros de altura supusieron para las arcas del Rayo Majadahonda un desembolso de casi un millón de euros. Luego vino la reforma del estadio: derribar la cubierta de lona que se interponía en el tiro de cámara, habilitar una grada visitante separada de la local (con accesos y servicios independientes), vestuarios adaptados y con una sala antidopaje reglamentaria, una zona mixta y de prensa para las entrevistas postpartido… “Comenzó la competición y no estábamos listos. Si no nos hubiera echado una mano el Atlético de Madrid prestándonos sus instalaciones [el Rayo jugó los primeros siete partidos como local en el Wanda Metropolitano] nos habríamos quedado fuera y tal vez habría sido el Cartagena el que hubiera disputado la categoría”, advierte Vedia.

Y el periodista añade: “El Rayo Majadahonda se vio ante alguna dificultad más y de mayor envergadura. Tuvo de hecho que transformarse en sociedad anónima deportiva (SAD), tal como obliga la Ley del Deporte para los que disputan competiciones profesionales en aras de una mayor transparencia jurídica y económica, ley que sin embargo permite una exención de un año desde la inscripción. Su reconversión concluirá el 30 de junio. El Rayo Majadahonda, que como club partía con 180 socios (“cabían en una furgoneta”, describe Vedia), pudo reunir la cantidad que el Consejo Superior de Deportes (CSD) fijó como capital social necesario para conformar la SAD: 3.272.400.

Para inscribirse en LaLiga 1|2|3, además de los méritos deportivos, los equipos han de reunir un valor contable de un millón de euros por temporada. Pueden, de entrada, abonar la mitad, y que LaLiga les conceda facilidades “mediante pignoración de derechos audiovisuales presentes y futuros”, explica Ojeda. Esto es: que los ingresos por las retransmisiones de sus partidos sirvan de garantía del pago. El Rayo sin embargo depositó el millón. “Ahora que ha acabado el campeonato y hemos perdido la categoría, LaLiga nos devolverá la fianza y una ayuda al descenso, lo que nos permitirá que, esta próxima temporada, tengamos más recursos de los habituales en la Segunda División B, de ahí nuestra intención de volver a disputar el ascenso”, concluye Vedia.

 

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