Las Rozas y Rayo Majadahonda se reparten los puntos del “derby” como buenos vecinos

J. FEDERICO MTNEZ. Las Rozas CF y Rayo Majadahonda se repartieron los puntos en Navalcarbón en un derby modélico en cuanto a “fair play”, con un dispositivo de seguridad eficaz que separó a ambas aficiones, y con un ambiente futbolero sano y divertido que llenó prácticamente el estadio. A priori parecía que ambos equipos llegaban con las fuerzas igualadas en forma negativa por haberse dejado puntos en la jornada anterior (3 y 2 respectivamente). Y en la cancha, el primer tiempo así lo demostró, con poco fútbol en el terreno de juego pero sí con ocasiones en las áreas que sin embargo no alteraron el marcador. Ya viene siendo habitual que las primeras mitades del equipo de Calero no sean un alarde de fútbol, pues el once inicial va de menos a más y parece querer guardarse sus armas para la segunda mitad en general y el último cuarto en particular. Así las cosas, se cumplió el guión previsto aunque sorprendió Las Rozas CF que, lejos de amilanarse ante la teórica superioridad presupuestaria, clasificatoria e histórica del rival, no solo se limitó a defender, sino que en ocasiones se desmelenaba con naturalidad e incluso cierta osadía. La segunda parte fue otro cantar y el director de orquesta, en efecto, fue el míster Calero: lanzó a su equipo a por el partido y lo consiguió de la única manera que un encuentro de tan férreos marcajes y con tan pocos espacios permitía: a balón parado. Tras un saque de corner, el “tenor” Rubén Mesa cabeceó al palo contrario el centro medido del “barítono” Iago Díaz y logró el 0-1. Parecía que el míster majariego iba a hacer bueno su lema de “Calero, portería a cero” aunque quedasen 35 minutos por delante. Y a poco estuvo de conseguirlo: el partido estaba donde a él le gusta, con espacios para sus contragolpes, con saques largos de Basilio o con diagonales y jugadas conducidas por Mvondo, los dos jugadores más destacados y MVPs del partido, más el primero que el segundo.

J. Federico Mtnez

Así estuvo 20 minutos, más cerca del 0-2 que del 1-1 pero a falta de un cuarto de hora llegó la jugada del penalty-expulsión de Rubén Pulido, que a todos pareció un aparatoso forcejeo pero que el árbitro, muy cerca de la jugada, evidenció ver de forma nítida, pues no dudó en penalizarlo. Una jugada en el primer tiempo con empujón algo más descarado de un defensa majariego a un delantero rozeño pareció más diáfana, por lo que el juez de la contienda dispuso lo que las indescifrables leyes del fútbol dictaminan. Y el golpe directo desde los 11 metros, también a balón parado ejecutado por Adrián Sánchez, puso las tablas en el marcador. El míster rozeño Lolo Escobar pudo acabar así el partido en el área rayista –quien se lo iba a decir– pero el fútbol tiene estos arcanos: un partido que parecía que iba a ser del Rayo Majadahonda y que enmudecía con su gol a la correosa afición local haciendo crecer a la hinchada majariega (también de menos a más al igual que su equipo) terminó con un conjunto visitante pidiendo poco menos que la hora, con un hombre menos y firmando el empate, que pareció contentar a ambas escuadras. “Orgullosos, de nuestros jugadores”, cantaban los melódicos fans rozeños. Y los de Majadahonda saludaron a los suyos con igual entusiasmo al término del partido.

Así las cosas, y mirando la clasificación, el Rayo Majadahonda mantiene la 5ª posición a 2 puntos del play off en este primer cuarto de liga, por lo que este primer 25%, en cuanto a objetivos colectivos, podría calificarse como “notable”. Las Rozas CF se queda en posición 13ª, con los mismos puntos que el último del descenso, pero a solo 3 del 7º, que es el Real Madrid Castilla, lo cual demuestra la extrema igualdad que impera en este grupo y el buen arranque de campaña que ha realizado este club en su primer año en 2ª B cuando muchos lo daban como candidato a colista. Los 3 equipos de Baleares y 4 de Madrid (incluido el At. Madrid B y el Inter de Boadilla) se decantan para los puestos de ascenso, según esta primera “recta” del circuito a dos vueltas que es esta liga de bronce. Una “salida” que permite albergar esperanzas para llegar a la primera vuelta al menos con opciones de ascenso. La próxima semana en el Cerro del Espino viene el Marino de Luanco (Asturias), un rival teóricamente asequible (15º) que debe poner a prueba una duda: si los dos últimos empates del equipo han sido solo fruto de un mal día y de las circunstancias y si se recupera el santo y seña del club para hacer un fortín de los partidos de casa. El At. Baleares ha metido la directa y parece inalcanzable pero habrá que recordar que el único equipo que lo ha batido hasta ahora viste de blanco y pinta un rayo rojo en su camisola.

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