El inquilino de la cafetería del Rayo Majadahonda dice que Vedia le cobraba en “B” y este presenta documentos que lo niegan

Enrique Vedia, sus documentos y Joaquín Martínez en el pleno

J. BACHILLER/ J. FEDERICO MTNEZ. El inquilino de la cafetería del Rayo Majadahonda en las instalaciones de La Oliva, Joaquín Martínez Calderón, denunció este viernes 27 de diciembre en el pleno del Ayuntamiento de Majadahonda durante el turno de “ruegos y preguntas” que el presidente de la entidad deportiva, Enrique Vedia, “me obligaba a pagar en “B” las mensualidades hasta la llegada de la familia Arribas” que supuso la conversión de la entidad en Sociedad Anónima Deportiva. Joaquín Martínez contó que poseía el arrendamiento del local con un “contrato en vigor que vence el 31 de diciembre” de este 2019 pero que el día 10 fueron desalojadas del mismo tanto la barra como la cafetera, impidiéndole el acceso. Consultado Enrique Vedia para dar su versión sobre las acusaciones, respondió que eran falsas y entregó dos documentos en los que figura declarado por concepto de “ingresos cafetería” la cantidad de 9.500 euros anuales. El primer documento se refiere al “Balance” de la “Escuela Municipal de Fútbol” correspondiente a la temporada 2014-15 y el segundo al “Balance de comprobación temporada 2014-15″ de la “Empresa Club de Fútbol Rayo Majadahonda“, que era la denominación antes de que los socios aprobaran la citada conversión a la que obliga la Liga de Fútbol Profesional para jugar en sus competiciones de Primera y Segunda A. “Este es un ejemplo. De cada temporada tengo los mismos documentos. Nunca el Rayo Majadahonda ha tenido dinero negro o B. Los balances fueron aprobados por la Asamblea de socios y se presentaron en Hacienda para en su caso pagar los impuestos pertinentes. En ellos siempre figura el ingreso de la cafetería de la Oliva”, señaló Vedia.

Joaquín Martínez en el pleno

JOAQUIN MARTÍNEZ CALDERÓN. Soy vecino de Majadahonda, durante 20 he llevado la explotación de la cafetería del campo de futbol de la Oliva. Primero quiero poner en conocimiento lo ocurrido, los antecedentes: el día 10 de diciembre por la tarde me informan de que hay gente en la cafetería, me desplazo allí y observo por la cristalera que han roto las cerraduras, han roto la barra completa, se han llevado la cafetera… Inmediatamente llamo a la Guardia Civil, llamo a mi abogado, y ponemos la denuncia correspondiente. Una vez en el campo se personó el dueño del club de la familia Arribas, en este caso Don Pedro Arribas Marañón, manifestando que cambiaba la cerradura, retiraba la cafetera y levantado la barra, prohibiéndome la entrada al local para desarrollar mi trabajo de acuerdo al contrato en vigor que vence el 31 de diciembre. Ante estos hechos presuntamente delictivos solicito al Ayuntamiento amparo, para poder seguir desarrollando mi trabajo en el local propiedad municipal. Pregunto al señor alcalde: durante estos últimos meses he sido acosado por el Señor Vedia para que me fuera de allí, con amenazas constantes a mi persona. La última puso al Ayuntamiento por medio, amenazándome de que si no me iba, sería el Ayuntamiento quien me iba a echar, esto es cierto. También quiero ponerles en precedentes de cómo han estado funcionando todos estos años: el señor Vedia me obligaba a pagar en “B” las mensualidades hasta la llegada de la familia Arribas”. [En ese momento el alcalde le interrumpe] José Luis Alvarez Ustarroz: “Disculpe, se están tratando datos personales de personas que no está aquí, que no son miembros del gobierno ni de la corporación. Yo estos temas que afectan a terceros y tienen también su derecho a defenderse, creo que es mejor que los tratemos con cierta discreción. Yo le invito a que nos reunamos en mi despacho, creo que este no es el lugar adecuado por las razones que le expongo. Yo me reúno con usted encantado, y le escucho y le prestaré máxima atención al asunto”. Seguidamente Joaquín Martínez retomó la palabra: “vuelvo a reiterar y pido amparo al Ayuntamiento para que intervenga y me dejen trabajar. Me han dejado en la calle después de haber invertido todos mis ahorros. Muchas gracias“. Finalizada la intervención el alcalde le aseguró que “ahora mismo le tomamos nota y nos reunimos lo antes posible”.

Balances del Rayo Majadahonda: la cafetería consignada y declarada a Hacienda

LA VERSION DEL RAYO MAJADAHONDA. El inquilino de la cafetería del Rayo Majadahonda en La Oliva (que es diferente a la que presta servicio en el Cerro del Espino) lleva 20 años regentando estas dependencias mediante contrato de arrendamiento anual que se prorroga o no cada 31 de diciembre. Tras la conversión en Sociedad Anónima Deportiva, la entidad le notificó con los preceptivos días de anterioridad que no se le iba a renovar el contrato por deficiencias en el servicio. Fuentes del club señalaron que estas se referían a irregularidades en la contratación laboral del personal de cafetería (se menciona el nombre de “Cindy y su hermana”), la situación bacteriológica y sanitaria de la cocina y parrilla aledaña, deficiencias en el servicio de atención al cliente -quejas de padres, madres y usuarios por la escasa diligencia y profesionalidad en el trato– y un informe de la Concejalía de Deportes en el que se advierte que se están despachando con asiduidad y naturalidad bebidas alcohólicas en sus dependencias. La entidad añade que dadas sus carencias en cuanto a formación hostelera y las posibilidades de mejora del servicio, tras ofrecerle un acuerdo económico amistoso que no era preceptivo, una vinculación personal pero a través del servicio de limpieza, incluso un préstamo para seguir desarrollando su actividad en otro lugar, todo ello fue rechazado. Según esta versión, Joaquín Martínez respondió malhumorado y por medio de familiares directos profiriendo amenazas a directivos del club por la contrariedad ante la situación. En los días siguientes a estos sucesos, se produjeron graves pintadas que produjeron daños en el mobiliario municipal urbano (La Oliva) y sede del club (privado) que tuvieron que ser reparados con dinero público (Limpieza Ayuntamiento) y privado de los accionistas y que atentaban contra el honor, por lo que muy probablemente al contencioso mercantil por el mal uso de la cafetería se una también un procedimiento penal para investigar la citada situación, ya que los autores de los daños e insultos que contienen las pintadas producidas en la sede del club de Santa Catalina han podido ser captadas por cámaras de seguridad ubicadas en la zona.

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