Majadahonda y Las Rozas campeonas del mundo de Baloncesto con 2 Hernangómez

MANU RAMOS. “Todo esto es gracias a ti, por cuidarnos desde arriba, ¡gracias abuelo! ¡Y gracias abuela!”. Juancho y Willy Hernangómez se proclamaron este histórico domingo 15 de septiembre de 2019 campeones del mundo en China y los dos hermanos quisieron dar las gracias a todos los aficionados que les han apoyado desde el principio. Juancho cogió el micrófono, y en su nombre y en el de su hermano, le mandaron un mensaje a su abuela que puso los pelos de punta. Y es que Willy (Las Rozas) y Juancho (CB Majadahonda) se formaron en los clubes de estas dos ciudades del Oeste de Madrid, según recuerda la prensa deportiva, y ambos fueron protagonistas de la gran final ante Argentina que ganó España (95-75). “El taponazo de Juancho Hernangómez a Brussino en el primer cuarto”, titula ABC como jugada más destacada junto con otra de su hermano: “El perfecto contraataque de España que lideró Willy Hernangómez“. También rememoran “la vía sevillana” de la que ambos jugadores proceden antes de llegar a Majadahonda y Las Rozas, ciudad esta última donde incluso celebran un campus veraniego de formación: “Juancho Hernangómez (Denver Nuggets) llega, como para su hermano, por su madre. Wonny Geuer ha sido una de las grandes de la historia del baloncesto español. Margarita Ivonne Geuer nació en Sevilla y fue 158 veces internacional, olímpica en Barcelona 92 (quinto puesto) y campeona de Europa en 1993. Fue tentado por el CB Sevilla pero explotó en Estudiantes y se marchó, como su hermano, a la NBA”.

Juancho Hernangómez (ex CB Majadahonda) será ya recordado siempre así por esta jugada: “España estaba dominando en el primer cuarto, pero terminó descuidando la renta que tenía. El argentino tenía la posibilidad de situar a Argentina a sólo dos puntos, pero apareció Juancho en una gran acción defensiva. Fue en el primer cuarto de la gran final. España ya sólo vencía por cuatro puntos de diferencia. Argentina tenía posesión para situarse a dos puntos del equipo de Scariolo. Brussino realizaba una entrada a canasta prácticamente solo, pero fue entonces cuando apareció Juancho Hernangómez para realizar un gran tapón y sostener al equipo nacional cuando peor lo pasaba en el primer cuarto, pues podrían haberse situado a una canasta del empate”.

Por su parte, Willy Hernangómez (CB Las Rozas) jugó en el CB Sevilla en la temporada 2014-15. Willy (hoy en los Hornets) había llegado a San Pablo en la 2013-14 y regresó al Real Madrid después de la cesión por dos temporadas para ganar la Liga ACB y la Copa del Rey antes de dar el salto a la NBA. “El perfecto contraataque de España que lideró Willy Hernangómez: “El español interceptó un pase de Argentina en su propio campo para después él mismo culminar con un gran mate y colocar a España a ocho puntos cuando terminaba el primer cuarto (ABC)”. Y la anécdota la cuenta la Sexta con humor: La celebración de España por su victoria en el Mundial de China 2019 pudo acabar con una antideportiva de Rudy Fernández a Willy Hernangómez. En pleno júbilo, y con la título en la mano, el capitán casi le abre la cabeza al NBA con un ‘copazo’ en toda regla. Fue cuando le hicieron a entrega del trofeo a Rudy. En ese instante, y al levantar la Copa hacia atrás, Willy tuvo que hacer un movimiento ‘a lo Matrix’ para evitar males mayores. A buen seguro un impacto así habría hecho mella en la cara de uno de los dos Hernangómez que, gracias a la victoria ante Argentina, ya son campeones del mundo”. Por último “La Información” da sus perfiles citando con orgullo a Majadahonda y Las Rozas:

Juancho Hernangómez (CB Majadahonda): El jugador más joven del equipo de Scariolo. Juancho tenía tan sólo 11 años cuando España ganó aquella Copa del Mundo de 2006. El ala-pívot de los Denver Nuggets se formó en las categorías inferiores del Club Baloncesto Las Rozas, Real Madrid, CB Majadahonda y Estudiantes antes de dar el salto a la ACB y ser elegido como Mejor Jugador Joven. Willy Hernangómez (CB Las Rozas): El hermano mayor de Juancho tenía tan sólo 13 años durante la final contra Grecia. Al igual que su hermano, se formó en el Club Baloncesto Las Rozas antes de pasar al Real Madrid. Willy y su hermano son hijos de Guillermo Hernangómez (internacional con España y jugador del Real Madrid) y Marta Geuer (campeona de Europa con España en el europeo de Italia de 1993)”.

El “Cacho” Heredia dejó Argentina y vive en Majadahonda: “Je­sús Gil fue co­mo un pa­dre pa­ra mí”


MANU RAMOS. “Adelantados en el tiempo: En 2002, El Gráfico reunió a varios jugadores del plantel de San Lorenzo de 1972, que logró el hecho histórico de haber ganado dos torneos en la misma temporada. Un equipo para el recuerdo”. La revista deportiva argentina rememora así a sus viejas glorias en este reportaje. Y en él aflora un hecho hasta ahora desconocido para el gran público: el mítico Cacho Heredia, mítico defensa o mediocentro del At. Madrid, vive en el “barrio” de Majadahonda. En realidad el medio argentino desconoce que es una ciudad, pero no importa: lo relevante es que ha escogido el municipio como discreta residencia y en esta entrevista desvela por qué: “Ca­cho no, fut­bol en­te­ro. Hoy, es­te hom­bre que fue un seis de no­ta­ble duc­ti­li­dad, ca­si en la lí­nea de un Pas­sa­re­lla o de un Al­brecht, vi­ve en el ba­rrio de Ma­ja­da­hon­da en Ma­drid. Ra­món “Ca­cho” Here­dia tie­ne tres hi­jos: Ja­vier, de 27 años (es­pa­ñol), Bár­ba­ra, de 24 (fran­ce­sa), y Gus­ta­vo, de 15 (ar­gen­ti­no, na­ci­do en Co­ro­nel Suá­rez). Es uno de los due­ños de Sport Spain, em­pre­sa de­di­ca­da a la re­pre­sen­ta­ción de ju­ga­do­res. Ade­más, sue­le co­men­tar par­ti­dos del Atlé­ti­co de Ma­drid pa­ra Ra­dio Mar­ca.

Cromo de Cacho Heredia (1977-78)

Ca­cho, que des­pués de San Lo­ren­zo tu­vo un bri­llan­te pa­so por el Atlé­ti­co, su se­gun­da ca­sa, si­gue con sus raí­ces en la Ar­gen­ti­na por­que es due­ño de un cam­po en la pro­vin­cia de Bue­nos Ai­res. Vi­vió en Ma­drid desde que lle­gó co­mo ju­ga­dor has­ta 1987 cuan­do vol­vió. En Suá­rez na­ció su hi­jo, pe­ro tres años des­pués de­ci­dió re­gre­sar a España. Y ahí es­tá, al­ter­nan­do el cas­ti­zo “tú” con el “vos” bien ar­gen­ti­no, que se no­ta cla­ra­men­te en el diá­lo­go. “En ese San Lo­ren­zo dis­fru­té los me­jo­res mo­men­tos fut­bo­lís­ti­cos de mi ca­rre­ra. Te­nía­mos un gran en­tre­na­dor y ha­bía mu­cho com­pa­ñe­ris­mo. Pe­ro al año de sa­lir cam­peo­nes,  des­man­telaron el equi­po… lo li­qui­da­ron. Yo de­bu­té en el 68 con Los Ma­ta­do­res, na­da me­nos, pa­ra mí una ver­da­de­ra se­lec­ción. Sin em­bar­go, en el 72, Lo­ren­zo ar­mó un equi­pa­zo. Iba­mos a cual­quier can­cha y sa­bía­mos que ga­na­ría­mos con la go­rra (N. de la R.: ex­pre­sión muy es­pa­ño­la que sig­ni­fi­ca ‘ga­nar con la ca­mi­se­ta’). Ha­bía gran­des ju­ga­do­res y va­rios eran ver­da­de­ros téc­ni­cos den­tro de la can­cha. El me­jor re­cuer­do que ten­go de esa épo­ca fue el de dar una vuel­ta olím­pi­ca en la can­cha de Hu­ra­cán. El clá­si­co de ba­rrio era mor­tal. Si perdías es­ta­bas de lu­to una se­ma­na.”

“La fi­nal con Ri­ver pa­ra no­so­tros fue al­go muy gran­de. Ri­ver te­nía un gran equi­po, pe­ro nues­tra con­fian­za era fa­bu­lo­sa. Tu­vi­mos un pe­nal a fa­vor y lo erra­mos. Ese día hu­bo al­go de ma­la suer­te. El pe­nal te­nía que pa­tear­lo yo, pe­ro Cha­za­rre­ta me pi­dió que se lo de­ja­ra a él. Yo le pre­gun­té: es­tás con­fia­do, y me con­tes­tó: sí, sí… de­já­me­lo pa­tear a mí… Des­pués la­men­ta­ble­men­te lo ti­ró afue­ra, pe­ro igual es­tá­ba­mos con­ven­ci­dos de que íba­mos a ga­nar y fi­nal­men­te ga­na­mos 1 a 0. Ju­gar en el Atlé­ti­co de Ma­drid me abrió las puer­tas de Eu­ro­pa. Vi­ne a los 20 años, ten­go 50 y ha­ce 26 que vi­vo acá. Só­lo vol­ví a mi pa­tria por tres años, cuan­do na­ció mi hi­jo me­nor. A la Ar­gen­ti­na hay que que­rer­la co­mo el país que es. Uno tie­ne fa­mi­lia y ami­gos allá, y due­le mu­cho lo que pa­sa. Je­sús Gil (que fuera pre­si­den­te y due­ño de la ma­yor can­ti­dad de ac­cio­nes del Atlé­ti­co de Ma­drid que ahora gestiona su hijo Gil Marín) fue co­mo un pa­dre pa­ra mí. San Lo­ren­zo me dio la po­si­bi­li­dad de ha­cer­me ju­ga­dor de fút­bol, y en el Atlé­ti­co me hi­ce hom­bre”, concluye la entrevista.